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Diálogos más bien artistotélicos sobre teatro
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Sexto diálogo, de la única y admirable representación que Juan del Encina y otros hicieron en Ste-Émélie
Diálogo que acaeció, como tal diálogo, en enero de 1999 pero cuya entrega a la imprenta virtual fue retrasada por diversos avatares hasta estos días del otoño
Jerzy Grotowski
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ALFREDO HERMENEGILDO.- A mediados de enero hicimos el "repaso" de aquella "única y admirable representación", que es como Marc Vitse la hubiera calificado sin duda alguna. Grotowski había muerto por esas fechas, el 14 de enero, y se había ido dejándonos una de las pocas visiones claras que de los clásicos podemos tener hoy, un "teatro pobre", un poco ya usado por el tiempo, pero que ha dejado un rastro indeleble en la historia de la teatralización. |
RICARDO SERRANO.- Junto con Antonin Artaud, Stanislavski, Bertol Brecht, Peter Brook y algún otro, el viejo Grotowski no ha pasado por la vida de las tablas en balde, no. |
ALFREDO HERMENEGILDO.- Tampoco pasaron en balde dos estrellas del siglo XX mal conocidas fuera de España: Ramón María del Valle Inclán y Federico García Lorca. Vamos a no callarnos cuando hay que hablar bien claro, para que se enteren todos. Me permito recordarte lo que decíamos en uno de nuestros diálogos anteriores.
Pero hoy no quería discutir de eso. Es cierto que la muerte de Grotowski y la invocación del "teatro pobre" viene al pelo para enmarcar una extraordinaria experiencia vivida en los últimos días del año de gracia de 1998 de gracia o de desgracia, que de todo ha habido, y si no, que se le pregunten a Clinton, a los de Bosnia, a los de Kosovo, a los de tantos otros etcéteras. Verás...
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RICARDO SERRANO.- Te temo. ¿Por dónde vas a salir? |
ALFREDO HERMENEGILDO.- Por peteneras. Como entonces. Te recuerdo, aunque tú lo sabes muy bien, lo que fue el "teatro pobre". Es una manía mía, la pedagogía. Lo voy a copiar del Diccionario de Pavis para dar entrada en mis reflexiones a quienes no dan pelota en el juego universal al teatro español. Dice así Pavis describiendo el "teatro pobre": "Terme forgé par GROTOWSKI (1971) pour qualifier son style de mise en scène fondé sur une extrême économie des moyens scéniques (décors, accesoires, costumes) et comblant ce vide par une grande intensité du jeu et un approfondissement de la relation acteur/spectateur". |
RICARDO SERRANO.- ¿Me dejas que intervenga? Añade Pavis un párrafo, tomado del mismo Grotowski, en el que precisa su forma de concebir esa forma de hacer teatro. Dice así: "Le spectacle est construit sur le principe de la stricte autarcie. La norme générale est la suivante: il est interdit d'introduire dans la représentation quoi que ce soit qui n'y soit pas déjà dès le commencement. Un certain nombre de personnes et d'objets sont rassemblés au théâtre. Ils doivent suffire pour réaliser n'importe quelle situation de la représentation. Ils créent la plastique, le son, le temps et l'espace". |
RICARDO SERRANO.- Aquilata, hombre. Saca ya de una vez la representación aquella... |
Los actores de Ste-Émélie
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ALFREDO HERMENEGILDO.- Voy a hacerlo en forma de narración. Casi como un cuento fantástico, porque, en efecto, fantástico fue el lugar, fantástica fue la fecha, fantásticos los actores y las actrices, fantástico el espectáculo, fantástica la falta de medios y fantástico el resultado y la alegría que presidió la fiesta.
En un pueblecito situado en las montañas del norte de Montreal, ciudad donde resido habitualmente, tuvo lugar el 29 de diciembre de 1998, una representación de las églogas de Navidad de Juan del Encina, la primera y la segunda. El espacio nos lo prestaron los dos castellanos de una espléndida mansión, calurosa y acogedora mansión propiedad de los Duques de... Podrían haber sido perfectamente los Duques de Alba, como en el momento en que Encina construyó los dos textos que se representaron en esta cercana ocasión.
Pero lo importante, con serlo mucho, no era la riqueza y el lujo del lugar, sino la escasez de medios escénicos con que tuvimos que organizarnos para sacar adelante la representación. Fíjate si era escasa que no había ni público. Es decir, el público y los actores y actrices se confundían. Eran los mismos, que unas veces hacían de espectadores y otras asumían los personajes de Encina: Juan, Marco, Lucas, Mateo, la Duquesa, el Duque y dos pastoras que leían los argumentos o introitos encinescos. Todo muy brechtiano, teatro-épico-con-su-narrador-y-en-ese-plan, aunque Encina no pensara en el autor de "Madre coraje" cuando escribió sus églogas.
Lo significativo, como experiencia, es que todo estaba en escena antes de empezar, como recomendaba Grotowski. Y así fueron las representaciones en el palacio de los Duques de Alba y en tantos palacios reales y nobles del Renacimiento. Debió de ser aquello un juego cortesano, en el que se introducían, recurriendo al pretexto de las fiestas religiosas de Navidad, elementos salidos de la realidad cotidiana para diversión de grandes y chicos.
Cuando Juan, el pastor Juan que es un trasunto del poeta Juan del Encina y que, en la segunda parte de la representación, será una metáfora de Juan el Evangelista, le da a la Duquesa una colección de sus poemas, está haciendo un gesto de absoluta actualidad. Por eso la representación del norte montrealés echó mano también de la actualidad nuestra, de la que vivimos a diario en este país, sobre todo en sus momentos álgidos.
El texto representado recibió algunos cortes. Y acogió también algunos añadidos con los que, estoy absolutamente convencido, Juan del Encina habría andado muy de acuerdo.
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Y los espectadores
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ALFREDO HERMENEGILDO.- Podríamos reproducir completo el texto que se puso en las tablas. Bueno, en las tablas es un decir. Fue en el suelo, limpio y llano, del salón de recepciones de los Duques de... Creo que resultaría excesivo en el marco de estos diálogos. Pero lo añadido sí se puede transcribir. Fue la Duquesa, que no habla en el original encinesco, quien asumió la palabra y contestó así al poeta Juan, que le había dirigido la palabra un poco antes: |
| JUAN |
¡Dios salve acá, buena gente!
Asmo, soncas. Acá estoy,
que a ver a nuestrama voy.
¡Hela, está muy reluciente!
O la visera me miente
o es ella sin dudanza. |
| DUQUESA |
¿Qué coño quieres, Juanito?
Que me da, si no hago yerro,
que vienes como aquel perro
tan lametón y contrito,
que acercándose a comer
allá en la casa de Angulo,
arrastraba bien el culo
y mostraba gran placer. |
| JUAN |
¡Miafé! Tráyole un presente
poquillo y de buena miente.
Tome vuestra señoranza.
Y no penséis ahitaros,
que no es cosa de comer,
sino nuevas de pracer
para haber de gasajaros,
que más precio contentaros
que nadie de nuestra aldea. |
| MATEO |
¡Oh, Juan, Juan, hi de Pascuala!
Cata, cata, ¿acá estás tú? |
| JUAN |
Calla, calla ya, malsín,
que nunca faltas de ruin. |
| MATEO |
¡Oh, lacerado pastor,
de los más ruines del hato,
aún no vales por un pato
y tiéneste en gran valor!
Déjate d'esas barajas
que poca ganancia cobras.
Yo conozo bien tus obras.
Todas no valen dos pajas. |
| JUAN |
Cata que estás engañado,
que, si quieres de pastores
o si de trobas mayores,
de todo sé, Dios loado.
Y si quieres que te cuente
cosas de la politica,
veras qué cosa tan rica
y un tantico estremeciente. |
| DUQUESA |
Dinos, si te cumple, Juan,
sin dar vuelta a la cuchar.
... .. |
| JUAN |
Viven los cielos, duquesa,
que el día de Navidad
no es momento, por piedad,
de andar con cosas como esa.
Ya el Parizeau lo jodió
con la historia del homard.
Dejemos ahora al Bouchard
hacer lo que prometió. |
| MATEO |
Ora digo que en ti está
un bien chapado zagal. |
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RICARDO SERRANO.- Oye, el lenguaje de la Duquesa no parece cuadrar mucho con la imagen habitual de la clase dominante... |
Actores perdidos en el intertexto
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ALFREDO HERMENEGILDO.- ¡Bah! Clases dominantes, haberlas, haylas, pero a los poderosos también les gusta bajarse de su pedestal. Yo dudo mucho que en esas fiestas cortesanas los señores no siguieran códigos de liberación propios de pastores groseros y de bobos carnavalescos. En todo caso, nuestra Duquesa hablaba así y no hubo modo de detenerla. ¡Qué satisfacción debió de sentir la Señora al usar el mismo decir de los liberados pastores! |
RICARDO SERRANO.- Comprendo lo que invocas. Y me permito ponerle un par de notas a pie de página al texto que transcribes. Para que los lectores lejanos lo entiendan. ¡Manía profesoral y didáctica! Lo de la "cuchar", o cuchara, es una versión castellana del dicho canadiense francés "ne pas aller du dos de la cuillère", es decir, cantarle las cuarenta al lucero del alba, decir las cosas como son, aunque resulten a veces brutales. Y los dos personajes aludidos forman parte del repertorio de políticos de esta tierra quebequense. El "homard" de Parizeau fue una "imagen" muy poco afortunada para describir cómo había que atraer a los votantes del último referéndum para que entraran en la jaula, como las langostas homards, y no entremos ahora en mayores distingos de subespecies penetran en las jaulas sin tener posibilidad de dar marcha atrás. En cuanto a la "politica", has tenido que quitarle el acento y hacerla grave, ¿eh? |
ALFREDO HERMENEGILDO.- Bastante grave es a veces la política, bastante grave. El caso es que el truco de la langosta no funcionó al final, pero en el próximo referéndum tendremos seguramente que reescribir otra vez a Juan del Encina. |
RICARDO SERRANO.- Lo importante, de todas formas, ahora es saber si estas Navidades habrá segunda representación... |
Texto de la representación en formato pdf
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