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<documento>
<carpeta>
<titulo>Tragicomedia de DON DUARDOS</titulo>
<autor>Gil Vicente</autor>
<editor>Edición de Alfredo Hermenegildo, abril de 2008, basada en la Compilaçam de 1562 (fol. 123c a 137b), pero con las acotaciones traducidas al español y con la inclusión, tras el verso 1402, de 45 versos jocosos, procedentes de la Compilaçam de 1586 (vv. 1297-1341, fol. 160d a 161b) .</editor>
<personajes>Figuras:
<personaje>FLÉRIDA, hija del emperador</personaje>
<personaje>ARTADA, dama de Flérida</personaje>
<personaje>AMANDRIA, dama de Flérida</personaje>
<personaje>don DUARDOS</personaje>
<personaje>don ROBUSTO</personaje>
<personaje>EMPERADOR</personaje>
<personaje>EMPERATRIZ</personaje>
<personaje>PRIMALEÓN, su hijo</personaje>
<personaje>OLIMBA, infanta</personaje>
<personaje>Doncellas músicas</personaje>
<personaje>CAMILOTE, caballero salvaje</personaje>
<personaje>MAIMONDA, su dama</personaje>
<personaje>JULIÁN, hortelano</personaje>
<personaje>COSTANZA Roiz, su mujer</personaje>
<personaje>FRANCISCO, su hijo</personaje>
<personaje>JUAN, su hijo</personaje>
<personaje>GRIMANESA</personaje>
<personaje>PATRÓN</personaje>
</personajes>
<indicaciones>Texto en XML, convertido del formato BSteatro por el analizador Brocense. Este documento utiliza las normas-recursos DTD y CSS de Teatro áureo, Ricardo Serrano Deza, 2008-2011, portal Teatro de los Siglos de Oro, http://www.uqtr.ca/teatro .</indicaciones>
<indicaciones>Texto segmentado en secuencias métricas según el criterio de Inicio de Forma Métrica (IFM), que coincide con la aparición de una nueva forma estrófica con estabilidad no inferior a 14 versos: v. 1, copla de pie quebrado; v. 343, quintilla; v. 376, copla de pie quebrado; v. 520, redondillas con pie; v. 602, copla de pie quebrado; v. 638, redondillas con pie; v. 659, copla de pie quebrado; v. 1215, composición libre basada en la quintilla; v. 1252, copla de pie quebrado; v. 1320, composición libre basada en la quintilla; v. 1451, copla de pie quebrado; v. 1897, cuartetos; v. 1913, copla de pie quebrado; v. 2039, romance.</indicaciones>
<indicaciones>En caso de no coincidir el inicio de nueva forma métrica con un principio de réplica, se procede de la siguiente manera: si la diferencia es de 3 versos como máximo, se marca el IFM en el principio más cercano de réplica (normalmente precedente); si la diferencia es superior, se marca el IFM dentro de la réplica, allí donde corresponda, y se marca a continuación nuevo principio de réplica con el mismo hablante, al que sigue un espacio y el signo +.</indicaciones>
<indicaciones>Códigos de color para elementos textuales teatralmente particulares: •marrón• = "carpeta"; •gris• = acotaciones y numeración de versos; •fondo gris• = segmentación.</indicaciones>
</carpeta>
<texto>
<segmento><etisegmento> 01, Copla de pie quebrado</etisegmento>
<acotacion>Entra primero la corte de PALMERÍN con estas figuras: S. EMPERADOR, Emperatriz, FLÉRIDA, ARTADA, AMANDRIA, PRIMALEÓN, don ROBUSTO. Y después de sentados éstos, entra don DUARDOS a pedir campo al EMPERADOR con PRIMALEÓN, su hijo, sobre el agravio de Gridonia, diciendo:</acotacion>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Famosísimo señor,<ver />vuesa sacra majestad<ver />sea ensalzada,<ver />y viva su resplandor<ver />tanto como su bondá<ver />es pregonada.<ver />Y los dioses inmortales<ver />os den gloria ’n este mundo<ver />y en el cielo,<ver />pues sobre los terrenales<numver>10</numver><ver />sois el más alto y facundo<ver />d’este suelo.<ver />Vengo, señor, a pedir<ver />lo que no debéis negar,<ver />que vueso estado<ver />es por la verdad morir<ver />y la verdad conservar<ver />con cuidado,<ver />porque sois suma justicia,<ver />que es hija de la verdad,<numver>20</numver><ver />de tal son<ver />que, por ira ni amicicia,<ver />no deje vuesa majestad<ver />la razón.<ver />Que si, con muestra de rey,<ver />vendierdes después, señor,<ver />falso paño,<ver />vos os quedaréis sin ley<ver />y será emperador<ver />el engaño.<numver>30</numver><ver />Gridonia, señor, está<ver />agravïada en extremo<ver />y de manera,<ver />que de pesar morirá.<ver />Y pues, señor, esto temo...<ver />¡Dios no quiera!</replica>
<replica><speaker>EMPERADOR</speaker><ver />Esforzado venturero,<ver />muestra el razonamiento<ver />que habéis hecho<ver />que sois más que caballero.<numver>40</numver></replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />No soy más que cuanto siento<ver />este despecho.<ver />Primaléon le mató<ver />a Perequín, que ella amaba<ver />como a Dios;<ver />ansí que a ella herió<ver />y, aunque con uno lidiaba,<ver />mató dos.</replica>
<replica><speaker>PRIMALEÓN</speaker><ver />¿Vos venís a demandallo?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¿Por ventura sois, señor,<numver>50</numver><ver />Primaleón?</replica>
<replica><speaker>PRIMALEÓN</speaker><ver />Yo soy.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><enc />Pues vengo a vengallo,<ver />si el señor emperador<ver />no ha pasión.</replica>
<replica><speaker>EMPERADOR</speaker><ver />Caballero, mal hacéis,<ver />quienquiera que vos seáis.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¿Por qué, señor?</replica>
<replica><speaker>EMPERADOR</speaker><ver />Porque razón no tenéis<ver />y vuesa muerte buscáis<ver />y no loor.<numver>60</numver></replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Mucho sonada es la fama<ver />del vueso Primaleón,<ver />mas no deja<ver />de ser hermosa la dama<ver />Gridonia, que con razón<ver />d’él se aqueja.</replica>
<replica><speaker>PRIMALEÓN</speaker><ver />Ahora lo veréis presto<ver />si tiene razón, si no.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Ya se tarda.<ver />¡Que las armas juzgan esto!<numver>70</numver></replica>
<replica><speaker>PRIMALEÓN</speaker><ver />Ora, pues, ver quiero yo<ver />quién las aguarda.</replica>
<acotacion>En este momento se pelean, y temiendo el EMPERADOR la muerte de dos tales caballeros, según tan fuertemente se peleaban, mandó a su hija FLÉRIDA que los fuese a separar, la cual dice:</acotacion>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¡A paz, a paz, caballeros!,<ver />que no son para perder<ver />tales dos,<ver />y vuesos brazos guerreros<ver />cesen, por me hacer placer<ver />y por Dios.<ver />Y a vos, hidalgo extranjero,<ver />pido por amor de mí,<numver>80</numver><ver />sin engaño,<ver />que vos seáis el primero<ver />que no queráis ver la fin<ver />d’este daño.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Señora, luego sin falla,<ver />no por temor ni por Dios,<ver />soy contento,<ver />porque más fuerte batalla<ver />contra mí traéis con vos.<ver />Yo lo siento.<numver>90</numver><ver />¡Oh, admirable ventura!,<ver />que en medio de una cuestión,<ver />en extremo<ver />halle otra más escura<ver />guerra, de tanta pasión<ver />que la temo.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Ansí, noble caballero,<ver />os váis, sin más descobrir?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Yo vendré.<ver />Cobraré fama primero,<numver>100</numver><ver />si amor me deja vivir.<ver />Mas ¡no sé!...</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Dibiérale preguntar<ver />su nombre, por lo saber,<ver />y hice mal.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Si no es el Doncel del mar,<ver />don Duardos debe ser,<ver />que es otro tal.</replica>
<acotacion>Idos don DUARDOS y PRIMALEÓN y sentada FLÉRIDA con la emperatriz, entre CAMILOTE, caballero salvaje, con MAIMONDA, su dama, cogida de la mano, y siendo ella la cumbre de toda fealdad, CAMILOTE viene alabándola de esta manera:</acotacion>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />¡Oh, Maimonda, estrela mía!<ver />¡Oh, Maimonda, frol del mundo!<numver>110</numver><ver />¡Oh, rosa pura!<ver />Vos sois claridad del día.<ver />Vos sois Apolo segundo<ver />en hermosura.<ver />Por vos cantó Salamón<ver />el Cantar de los cantares<ver />namorados.<ver />Sus canciones vuesas son<ver />y vos le distes mil pares<ver />de cuidados.<numver>120</numver></replica>
<replica><speaker>MAIMONDA</speaker><ver />Todo loor es hastío<ver />en la prefeción segura<ver />y manifiesta.<ver />Bien basta que en ser vos mío<ver />se prueba mi hermosura<ver />bien compuesta.</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Bien decís.</replica>
<replica><speaker>MAIMONDA</speaker><enc />Mas ansí es.</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Esperad, señora mía.</replica>
<replica><speaker>MAIMONDA</speaker><ver />¿Qué, señor?</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Diana hermosa es,<numver>130</numver><ver />pero quiere cadaldía<ver />su loor.<ver />Y las diesas soberanas<ver />muestran sañas y terrores<ver />a deshora,<ver />cuando las lenguas humanas<ver />no publican sus loores<ver />cada hora.<ver />Pues bien manifiesta y clara<ver />es la hermosura d’ellas<numver>140</numver><ver />y el valer,<ver />pues a vos no se compara<ver />ni ellas, ni las estrellas,<ver />a mi ver.</replica>
<replica><speaker>MAIMONDA</speaker><ver />Ni el mundo, por mi vida.</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Pues dejaos loar, señora.</replica>
<replica><speaker>MAIMONDA</speaker><ver />¿Para qué?</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Porque es cosa sabida<ver />que quien ama y no adora<ver />no tien fe.<numver>150</numver><ver />¡Si esto fuese lisonjaros,<ver />como muchos que han mentido<ver />a sus esposas!<ver />Mas eso me da miraros<ver />que ver un vergel florido<ver />con mil rosas.</replica>
<replica><speaker>MAIMONDA</speaker><ver />Ansí me dice el espejo,<ver />d’esa propria manera<ver />d’esos prados.</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Señora, es mi consejo<numver>160</numver><ver />de tomar la delantera<ver />a esforzados.<ver />A Costantinopla vamos,<ver />señora, al emperador<ver />Palmeirín.<ver />Allá quiero ir. Veamos<ver />lo que vuestro resplandor<ver />obra en mí.<ver />Yo porné esta grinalda<ver />sobre vuesa hermosura,<numver>170</numver><ver />que es sobr’ella.<ver />Veremos, ¡oh, mi esmeralda!,<ver />quién dirá que ama figura<ver />tanto bella.</replica>
<replica><speaker>MAIMONDA</speaker><ver />No es mucho que venzáis,<ver />teniendo tanta razón.</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />A eso os vo,<ver />que, cada vez que miráis,<ver />matáis de pura afición<ver />a aquel que os vio.<numver>180</numver></replica>
<replica><speaker>MAIMONDA</speaker><ver />Ya un ángel me dijo eso.</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />¿Estando solos?</replica>
<replica><speaker>MAIMONDA</speaker><enc />Sí, señor.</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />¿Apartados?</replica>
<replica><speaker>MAIMONDA</speaker><ver />Era ángel, ¿y pésaos d’eso?</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Siempre me da vueso amor<ver />más cuidados.<ver />Pídoos que no habléis<ver />ni con ángeles, señora,<ver />d’esa suerte.<ver />Si no, ahorcarme haréis<numver>190</numver><ver />y vos seréis causadora<ver />de mi muerte.</replica>
<replica><speaker>MAIMONDA</speaker><ver />Vamos adonde queréis.<ver />Celos no los excusáis,<ver />qu’el que ama<ver />recela, como sabéis,<ver />cuanto más vos, que amáis<ver />a tal dama.<ver />Decidme, señor, os pido:<ver />¿es mayor dolor celar<numver>200</numver><ver />con razón,<ver />o mayor no ser querido?</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />No ser querido y amar<ver />es gran pasión.</replica>
<acotacion>Llegan delante del EMPERADOR y dice CAMILOTE:</acotacion>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Clarísimo emperador;<ver />sepa vuestra majestad<ver />imperial,<ver />que esta doncella es la frol<ver />de la hermosa beldad<ver />natural.<numver>210</numver></replica>
<replica><speaker>EMPERADOR</speaker><ver />¿Cúya hija es, si sabéis?</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Hija del sol es, por cierto.</replica>
<replica><speaker>EMPERADOR</speaker><ver />Bien parece.<ver />¿En qué intención la traéis?</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Por mostrar por quien soy muerto<ver />qué merece.</replica>
<replica><speaker>EMPERADOR</speaker><ver />Cobrastes alta ventura.<ver />¿Qué años habrá ella?</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Daré prueba<ver />que, a poder de hermosura,<numver>220</numver><ver />el tiempo vive con ella<ver />y la renueva.<ver />La primera vez que la vi,<ver />crea vuestra majestad<ver />imperial,<ver />que dije: «¡Oh, triste de mí!<ver />Atajada es mi edad<ver />por mi mal».<ver />Empero, señor, será<ver />muchacha de cuarenta años,<numver>230</numver><ver />mas no menos.</replica>
<replica><speaker>EMPERADOR</speaker><ver />Y qu’es vuesa, ¿cuánto habrá?</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Señor, míos son los daños,<ver />no ajenos.<ver />Pero ella no tien cuya,<ver />y aunque vengo con ella<ver />como suyo,<ver />suyo soy y ella suya,<ver />y en ver cosa tan bella<ver />me destruyo.<numver>240</numver><ver />Y demás de su beldá,<ver />los hados la hicieron dina<ver />de gran fiesta,<ver />de suerte que no está<ver />’n el mundo mujer divina<ver />sino ésta.<ver />Pedíla a los aires tristes<ver />que la ayudaron a criar;<ver />respondieron<ver />con las tormentas que vistes<numver>250</numver><ver />cuando las islas del mar<ver />se hundieron.<ver />A la nieve la pedí,<ver />que del sol y también d’ella<ver />se formó;<ver />díjome: «Vete d’ahí,<ver />que quien pudo merecella<ver />no nació».<ver />No la hacéis, damas, a ésta<ver />la debida cerimonia<numver>260</numver><ver />a vuesa guisa.</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />Señoras, ¡qué cosa es ésta!</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Esta debe ser Gridonia<ver />o Melisa.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Parece a la reina Dido<ver />y Camilote a Eneas.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Sí, aosadas.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Espantado es mi sentido.<ver />¿Quién hizo cosas tan feas,<ver />namoradas?<numver>270</numver></replica>
<replica><speaker>EMPERADOR</speaker><ver />Son los milagros de amores,<ver />maravillas de Copido.<ver />¡Oh, gran dios,<ver />que a los rústicos pastores<ver />das tu amor encendido<ver />como a nos!<ver />Y a Camilote hace<ver />adorar en esa muerte,<ver />por mostrar<ver />que hace cuanto le place<numver>280</numver><ver />y que nadie no le es fuerte<ver />de acabar.<ver />Tales fuerzas no tuvieron<ver />otros dioses poderosos,<ver />que hace ser,<ver />a los que nunca se vieron<ver />enamorados, deseosos<ver />sin se ver.<ver />Estos son amores finos<ver />y de más alto metal,<numver>290</numver><ver />porque son<ver />los pensamientos divinos<ver />y también es divinal<ver />la pasión.<ver />Los amores generales,<ver />si dan tristeza y enojos,<ver />como sé,<ver />aunque sean speciales,<ver />primero vieron los ojos<ver />el porqué.<numver>300</numver><ver />Mas el nunca ver de vista<ver />y ser presente la ausencia,<ver />y conversar,<ver />es tan perfecta conquista<ver />que traspasa la excelencia<ver />del amar.</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Todo eso padeció<ver />mi corazón dolorido,<ver />que por fama<ver />d’esta dama se perdió<numver>310</numver><ver />y, sin verla, fui ardido<ver />en viva llama.</replica>
<replica><speaker>MAIMONDA</speaker><ver />Decidme, por vuesa vida,<ver />cuando me vistes, ¿qué vistes?</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Vi a Dios<ver />y la campana tañida<ver />de la fama, que hezistes<ver />para vos.</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />No podía menos ser,<ver />porque es una Policena.<numver>320</numver></replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¡Tal es ella!</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Bien podéis escarnecer,<ver />mas, ¡juro a Dios!, que ni Elena<ver />fue tan bella.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¡Algo será más hermosa<ver />Flérida!</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><enc />¿Quién? ¿Aquella?<ver />¡Asaz de mal!<ver />¡Por Dios, vos estáis donosa!<ver />Comparáis una estrella<ver />a un pardal.<numver>330</numver></replica>
<replica><speaker>ROBUSTO</speaker><ver />Mucho os desmandáis vos.</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />¿Queréislo vos demandar?</replica>
<replica><speaker>ROBUSTO</speaker><ver />¿Sois caballero?<ver />Si lo sois, juro a Dios<ver />que os haga yo tornar<ver />majadero.<ver />¿Y en Flérida habláis vos?<ver />Nadie es dino de vella<ver />ni osamos,<ver />porque nos defende Dios<numver>340</numver><ver />que no pensemos en ella,<ver />que pecamos.</replica>
</segmento><segmento><etisegmento> 02, Quintillas</etisegmento>
<replica><speaker>ROBUSTO +</speaker><ver />Y manda, no sé por qué,<ver />que, por do vaya o esté,<ver />la tierra sea sagrada,<ver />y sea luego adorada<ver />la pisada de su pie.<ver />¡Oh, hereje entre varones!<ver />¿Puede ser mayor locura<ver />que la excelsa hermosura<numver>350</numver><ver />compararla con tisones,<ver />contra Dios, contra natura?</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Ante que hayamos enojos,<ver />caballero, abrí los ojos,<ver />que debéis tener lagaña<ver />y veis por tela d’araña.<ver />¡Cúmpleos poner antojos!</replica>
<replica><speaker>ROBUSTO</speaker><ver />¿A qué tengo de mirar?</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />La belleza de Maimonda,<ver />que en la tierra, a la redonda,<numver>360</numver><ver />no se halló nunca su par<ver />ni señora de su suerte.</replica>
<replica><speaker>ROBUSTO</speaker><ver />Más cercana os es la muerte<ver />que la verdad, caballero.</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Yo he sido tan certero<ver />que os juro que os acierte</replica>
<replica><speaker>ROBUSTO</speaker><ver />Decid antes que os conquiste,<ver />con los hinojos hincados,<ver />la oración de los ahorcados,<ver />que es ell Anima Christe,<numver>370</numver><ver />por vuesa ánima y pecados.</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />¡Oh, Maimonda, mi señora,<ver />vos me quitáis el recelo!</replica>
<replica><speaker>ROBUSTO</speaker><ver />Yo os juro a Dios del cielo<ver />que presto la dejéis ora.</replica>
</segmento><segmento><etisegmento> 03, Copla de pie quebrado</etisegmento>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />¡Vos ya no sois don Duardos<ver />ni menos Primaleón<ver />no seréis!</replica>
<replica><speaker>ROBUSTO</speaker><ver />Ni soy de los más bastardos<ver />en esfuerzos y corazón,<numver>380</numver><ver />como veréis.<ver />Y debéis por honra vuesa,<ver />pues de morir tenéis cierto<ver />d’esta trecha,<ver />buscar luego, antes de muerto,<ver />el que os haga la huesa<ver />muy bien hecha.</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />¿Ansí?</replica>
<replica><speaker>ROBUSTO</speaker><enc />¡Sí, don salvage!</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />Muy alto, esclarecido<ver />emperador:<numver>390</numver><ver />yo nunca sofrí ultraje,<ver />sino sólo ser vencido<ver />del amor.<ver />Cogí en bravas montañas<ver />esta grinalda de rosas,<ver />por hazaña,<ver />entre diez mil alimañas<ver />muy fieras, muy peligrosas.<ver />¡Cosa extraña!<ver />Y pues a tan peligrosa<numver>400</numver><ver />ventura, de buena gana<ver />me ofrecí,<ver />la doy a la más hermosa<ver />que nació en la vida humana<ver />hasta aquí.<ver />Y cualquiera caballero<ver />d’esta corte, que dixiere<ver />que su dama<ver />la merece por entero,<ver />salga, y muera el que moriere,<numver>410</numver><ver />por la fama.<ver />Y aún cualquier que dixiere<ver />que a Flérida conviene<ver />más que a ella,<ver />yo le haré conocer<ver />que miente con cuanto tiene,<ver />delante ella.</replica>
<replica><speaker>ROBUSTO</speaker><ver />Yo os quiero combatir.</replica>
<replica><speaker>CAMILOTE</speaker><ver />¿Vos, señor emperador,<ver />dais licencia?<numver>420</numver></replica>
<replica><speaker>EMPERADOR</speaker><ver />Sí doy, y allá quiero ir<ver />ver el campo y el loor<ver />y la sentencia.</replica>
<acotacion>Se van todos y entra la infanta OLIMBA con don DUARDOS.</acotacion>
<replica><speaker>OLIMBA</speaker><ver />¿Cuanto tiempo ha, señor<ver />don Duardos, que partistes<ver />de Inglaterra?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />No lo sé, porque el amor<ver />en la cuenta de los tristes<ver />siempre yerra.<ver />Después que a Flérida vi,<numver>430</numver><ver />cuando Primaleón<ver />combatía,<ver />perdí la cuenta de mí<ver />y cobré esta pasión<ver />que era mía.<ver />Alcanzó paz a su hermano.<ver />Trújome guerra consigo<ver />sólo en vella,<ver />tal que no es en mi mano<ver />haber nunca paz comigo<numver>440</numver><ver />ni con ella.<ver />Decidme, señora ifanta:<ver />Flérida, ¿cómo la habré?</replica>
<replica><speaker>OLIMBA</speaker><ver />Con fatiga,<ver />porque es su gravedad tanta,<ver />mi señor, que yo no sé<ver />qué os diga.<ver />Más es eso de hacer<ver />que vencerdes a Melcar<ver />en Normandía,<numver>450</numver><ver />ni cuando fuistes prender<ver />a Lerfira en la mar<ver />de Turquía;<ver />ni matardes al soldán<ver />de Babilonia, que matastes<ver />y tan presto,<ver />por librardes de afán<ver />Belagriz, como librastes.<ver />¡Más es esto!</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Esa guerra es ya vencida.<numver>460</numver><ver />En ésta quería esperanza<ver />de vencer.</replica>
<replica><speaker>OLIMBA</speaker><ver />No la tengáis por perdida,<ver />que lo mucho no se alcanza<ver />a bel placer.<ver />Muchos son enamorados<ver />y muy pocos escogidos,<ver />que amor<ver />a los más altos estados,<ver />aunque los haga abatidos,<numver>470</numver><ver />es loor.<ver />Dígolo porque, si a Flérida<ver />amáis como habéis contado<ver />y referido,<ver />cúmpleos mudar la vida,<ver />y el nombre, y el estado<ver />y el vestido.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Y aún el ánima mía<ver />mudaré de mis entrañas<ver />al infierno.<numver>480</numver></replica>
<replica><speaker>OLIMBA</speaker><ver />Si amáis por esa vía,<ver />haréis las duras montañas<ver />plado tierno.<ver />Iros hes a su hortelano<ver />vestido de paños viles,<ver />con paciencia,<ver />de príncipe hecho villano,<ver />porque las mañas sotiles<ver />son prudencia<ver />y asentaros hes con él,<numver>490</numver><ver />después que le prometiéredes<ver />provecho,<ver />y avisaros hes d’él<ver />que no sinta en lo que hicierdes<ver />vueso hecho.<ver />Llevad estas piezas de oro<ver />y esta copa de las hadas<ver />preciosas.<ver />Ternéis las noches de moro<ver />y ternéis las madrugadas<numver>500</numver><ver />muy llorosas.<ver />Haced que beba por ella<ver />Flérida, porque el amor<ver />que la tenéis<ver />a ella, os terná ella,<ver />y perdida de dolor<ver />la cobraréis.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />A los dioses inmortales<ver />suplico, señora mía,<ver />os den gloria,<numver>510</numver><ver />y aministren a mis males<ver />camino, por esta vía,<ver />de vitoria.</replica>
<replica><speaker>OLIMBA</speaker><ver />¡Amén y ansí será!,<ver />porque en Venus confío,<ver />mi señora,<ver />que lo que suele hará,<ver />y le enviaré el clamor mío<ver />cada hora.</replica>
<acotacion>Vanse don DUARDOS y OLIMBA y vienen los hortelanos de la huerta de FLÉRIDA: JULIÁN, COSTANZA ROIZ, su mujer, y FRANCISCO y JUAN, sus hijos. Y dice JULIÁN:</acotacion>
</segmento><segmento><etisegmento> 04, Redondillas con pie</etisegmento>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Costanza Roiz, amada<numver>520</numver></replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Mi Julián, ¿qué mandáis?</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Que miréis cómo regáis,<ver />que estragáis la mesturada,<ver />que esta huerta<ver />me tiene la vida muerta</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Amargo estáis.</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><enc />Tapad presto.</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Mi amor, ¿qué fue ahora esto?</replica>
<replica><speaker>FRANCISCO</speaker><ver />No sé quién llama a la puerta.</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Mi fe, sea quien quisiere.<ver />¡Monda, acaba norabuena,<numver>530</numver><ver />ve, abaja la melena!</replica>
<replica><speaker>FRANCISCO</speaker><ver />¡Para ’l ruin que tal hiciere!<ver />Vaya Juan.</replica>
<replica><speaker>JUAN</speaker><ver />Primero vendrá del pan<ver />y tocino una pieza,<ver />que yo baje la cabeza.</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Ve, apaña el azafrán.</replica>
<replica><speaker>JUAN</speaker><ver />¡Cuerpo de Dios con la vida!<ver />Pues tengo el nabo regado<ver />y el rosal apañado,<numver>540</numver><ver />¿no mereço la comida?</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Es placer.<ver />Mirad, señora mujer.</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />¿Qué miráis, mi corderito?</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Cuan ufano y cuan bonito<ver />está el pomar dende ayer.</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />¡Oh, qué cosa es el verano!</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Mirad, mi alma, el rosal<ver />cómo está tan cordeal<ver />y el peral tan lozano,<numver>550</numver></replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />¡Cuán alegre y cuán florido<ver />está, señor mi marido,<ver />el jazmín y los granados,<ver />los membrillos cuán rosados<ver />y todo tan florecido!<ver />Los naranjos y manzanos...<ver />¡Alabado sea Dios!</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Pues más florida estáis vos.</replica>
<replica><speaker>FRANCISCO</speaker><ver />Padre, ¿no oís batir<ver />a la puerta ha ya un mes?<numver>560</numver></replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Algo vienen a pedir.<ver />¿Quién está hi?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><enc />De paz es.<ver />Julián, por Dios os ruego<ver />que abráis.</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><enc />Sí abrería,<ver />mas Flérida vendrá luego.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Pues, Julián, yo os dería<ver />cosas de vueso sosiego,<ver />y descanso y alegría.</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Esperad y llamaré<ver />la señora mi mujer,<numver>570</numver><ver />que, si es cosa de placer,<ver />solo no lo quiero ver,<ver />porque no lo gustaré.<ver />Costanza Roiz, vení acá,<ver />que sin vos soy todo nada.<ver />Catad, señor, que esta entrada<ver />nunca se dio ni dará,<ver />que esta huerta es muy guardada. <acotacion>Ábrele la puerta y, viéndole en traje de trabajador, le dice:</acotacion><ver />Pero, ¿dónde sois, hermano?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />D’Inglaterra.<numver>580</numver></replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><enc />¿Y qué mandáis?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Querría ser hortelano<ver />si vos me lo enseñáis.<ver />Y quiero decirlo llano:<ver />En esta huerta, señor,<ver />está terrible tesoro<ver />de infinitas peças d’oro,<ver />y sólo yo soy sabidor.<ver />Esto es cierto.<ver />Hagamos un tal concierto<ver />que me tengáis, simulado,<numver>590</numver><ver />y de vos perdé el cuidado<ver />si tenéis esto encubierto.</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />A la infanta ¿qué diremos<ver />se os viere aquí andar?</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Por mi hijo puede pasar.<ver />Julián le llamaremos.<ver />Vendrá ora<ver />y yo le diré: «Señora...»<ver />Y lo demás quiero callar.<ver />Bien podéis aquí andar,<numver>600</numver><ver />y vengáis mucho en buen hora.</replica>
</segmento><segmento><etisegmento> 05, Copla de pie quebrado</etisegmento>
<acotacion>Entrando don DUARDOS en la huerta, dice:</acotacion>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Huerta bienaventurada,<ver />jardín de mi sepultura<ver />dolorida,<ver />yo adoro la entrada,<ver />aunque fuese sin ventura<ver />la salida.</replica>
<acotacion>Viene FLÉRIDA con sus damas, AMANDRIA y ARTADA, y vienen conversando por la huerta sobre el desafío de don DUARDOS con PRIMALEÓN.</acotacion>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¡Oh, cuanto honran la tierra<ver />los caballeros andantes<ver />esforzados!<numver>610</numver></replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />Mucho enamora su guerra<ver />y aborrecen los galanes<ver />regalados.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¡Oh, qué grande caballero!</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¿Cuál, señora?</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><enc />El que herió<ver />a Primaleón.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />No vino tal venturero<ver />a la corte, ni se vio<ver />tal corazon.</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />¿Supo, señora, quién era?<numver>620</numver></replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Nunca se me quiso dar<ver />a conocer,<ver />mas, a según su manera,<ver />gran señor, a mi pensar,<ver />debía ser.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¡Cuán fuertemente lidiaba!</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />¡Oh, cómo se combatía<ver />apresurado!</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¡Qué ricas armas armaba,<ver />y cuán mañoso lo hacía<numver>630</numver><ver />y cuán osado!</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Dios bendiga a vuesa alteza<ver />y os dé mucha salud,<ver />y logréis la juventud<ver />sin fatiga ni tristeza.<ver />Estas rosas<ver />son las más olorosas.</replica>
</segmento><segmento><etisegmento> 06, Redondillas con pie</etisegmento>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Serán de casta d’Hungría.<ver />Mas, decidme, ¿no es día<ver />hoy de hacer afán?<numver>640</numver><ver />¿Dónde es ido Julián<ver />y toda su compañía?</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />No es día de holgar,<ver />sino donde hay placer.<ver />Un hijo nos vino ayer<ver />que nos quitó gran pesar.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¡Bendígaos Dios!<ver />¿Otro hijo tenéis vos?</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Veinte años hace este mes.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Pues que vueso hijo es,<numver>650</numver><ver />decilde que venga a nos.</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Viene roto. Hasta mañana<ver />no osará parecer.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />El hombre queremos ver,<ver />que los paños son de lana.</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />¡Julián, mi hijo, mi diamán!,<ver />llámaos la princesa<ver />Flérida.</replica>
</segmento><segmento><etisegmento> 07, Copla de pie quebrado</etisegmento>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><enc />¡Mas diesa<ver />que todos alabarán!<ver />¿Cuál corazón osa ahora,<numver>660</numver><ver />en tan disforme visaje<ver />y vil figura,<ver />ir delante una señora<ver />tan altísima en linaje<ver />y hermosura?<ver />Y vos, mis ojos indignos,<ver />¿cuáles hados os mandaron,<ver />siendo humanos,<ver />ir a ver los más divinos<ver />que los dioses matizaron<numver>670</numver><ver />con sus manos?</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Ha mucho que eres venido?<ver />¿En qué tierras andoviste,<ver />Julián?<ver />¿No hablas?</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><enc />Está corrido.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Cuánto había que fuiste?</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />¿Quieres pan?</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¡Bendiga Dios el niñito,<ver />cómo es bonito y despierto!<ver />¿No lo veis?<numver>680</numver></replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />Busquémosle un pajarito.<ver />Este ni vivo ni muerto,<ver />¿para qué es?</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />El sí aprovechará<ver />para bestia d’atahona.</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />Con retrancas.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¡Cuán despacio molerá!</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />¡O espulgará la mona<ver />por las ancas!</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Mas ¡echémosle a nadar<numver>690</numver><ver />en el tanque!</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><enc />Bien será.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¡Suso, vamos!</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Por qué no quieres hablar?</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Señora, él hablará<ver />si lo echamos.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Señoras, cuando el corazón<ver />del esfuerzo tiene mengua,<ver />ya se piensa<ver />que, de fuerza y con razón,<ver />será turbada la lengua<numver>700</numver><ver />y suspensa.<ver />Porque yo vide a Melisa,<ver />esposa de Recendós,<ver />que Dios pintó;<ver />vi Viceda y Valerisa,<ver />por quien el rey Arnedós<ver />se perdió.<ver />Vi la hermosa Griola,<ver />emperatriz d’Alemaña,<ver />y sus doncellas;<numver>710</numver><ver />vi Gridonia, una sola<ver />imagen de gran hazaña<ver />entre las bellas.<ver />Y vi Silveda y Finea,<ver />graciosísima señora<ver />mucho linda;<ver />vi las hijas de Tedea<ver />y vi la ifanta Campora<ver />y Esmerinda.<ver />Mas, con vuesa hermosura,<numver>720</numver><ver />parecen mozas d’aldea<ver />con ganado;<ver />parecen viejas pinturas,<ver />unas damas de Guinea,<ver />con brocado.<ver />Son unas sombras de vos<ver />y figuras de unos paños<ver />de Granada,<ver />y tales os hizo Dios<ver />que, aunque esté mudo mil años,<numver>730</numver><ver />no es nada.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Viste a Primaleón<ver />en los reinos extranjeros,<ver />y sus famas?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />No es de mi condición<ver />de mirar a caballeros,<ver />sino a damas</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¿En ti se entiende mirar?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Conosco, señora mía,<ver />que soy ciego,<numver>740</numver><ver />ni también puedo negar<ver />que, ciego, sin alegría<ver />ardo en fuego.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Debes hablar como vistes<ver />o vestir como respondes.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Buen vestido<ver />no hace ledos los tristes.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¡Ojalá tuviesen condes<ver />tu sentido!<ver />Anda, vete agasajar<numver>750</numver><ver />con tus padres y hermanos,<ver />por los cuales<ver />holgaré de te amparar.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Beso vuesas altas manos<ver />divinales.</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />Vete, con la bendición,<ver />a comer cebolla cruda,<ver />tu manjar.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Quien tiene tanta pasión,<ver />todo comer se le muda<numver>760</numver><ver />en sospirar.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />El bobo muy bien asenta<ver />sus razones, y dirán<ver />sin letijo,<ver />si lo mira quien lo sienta,<ver />que no hizo Julián<ver />aquel hijo.</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />Venida es la noche escura.<ver />Váyase vuesa alteza.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Aquel tal<numver>770</numver><ver />que lamenta su ventura<ver />y exclama su tristeza,<ver />¿de qué mal?</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />Es un modo de hablar<ver />general, que oís decir<ver />a amadores,<ver />que a todos veréis quejar<ver />y ninguno veréis morir<ver />por amores.<ver />Julián, sin saber qué es,<numver>780</numver><ver />quiere ordenar también<ver />de quejarse,<ver />y muchos tales verés.<ver />Mas querría ver alguién<ver />que amase.<ver />Si alguno al dios Apolo<ver />hiciese adoración<ver />por su dama,<ver />y esto estando solo<ver />y llorando su pasión,<numver>790</numver><ver />éste ama.<ver />Mas delante son Mancías;<ver />en ausencia son olvido.<ver />Y el querer<ver />es amar noches y días,<ver />y cuanto menos querido,<ver />más placer.</replica>
<acotacion>AMANDRIA va diciendo estas cosas, mientras FLÉRIDA y sus damas se van de la huerta. E idas, dice don DUARDOS a JULIÁN:</acotacion>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Toda esta noche, señor,<ver />me conviene trabajar,<ver />que el tesoro<numver>800</numver><ver />de noche quiere el labor.<ver />Yo me voy luego a cavar<ver />como moro.</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Ora andad con Dios, hermano.<ver />Yo quiero cerrar mi puerta<ver />bien cerrada.<ver />Las noches son de verano.<ver />Aunque durmáis en la huerta,<ver />no es nada.<ver />¡Oh, señores tres Reis Magos<numver>810</numver><ver />que venistes de oriante,<ver />por vuesos sanctos milagros,<ver />que ayudéis aquel bergante<ver />a buscar muchos ducados!</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Veníos acostar, señora.<ver />«Soledad tengo de ti,<ver />¡oh, tierras donde nascí!»</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />¡Ay, mi amor, cantalda ahora!</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver /><acotacion>Canta.</acotacion> «Soledad tengo de ti,<ver />¡oh tierras donde nascí!»<numver>820</numver><ver /><acotacion>Hablado.</acotacion> ¡Bien solía yo mosicar<ver />’n el tiempo que Dios quería!</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Como os oyo cantar,<ver />llórame ell ánima mía.</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Vámonos ora acostar.</replica>
<acotacion>Soliloquio de don DUARDOS.</acotacion>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¡Oh palacio consagrado!<ver />pues que tienes en tu mano<ver />tal tesoro,<ver />debieras de ser labrado<ver />de otro metal más ufano<numver>830</numver><ver />que no oro.<ver />Hubieron de ser robines,<ver />esmeraldas muy polidas<ver />tus ventanas,<ver />pues que pueblan serafines<ver />tus entradas y salidas<ver />soberanas.<ver />Yo adoro, diosa mía,<ver />más que a los dioses sagrados<ver />tu alteza,<numver>840</numver><ver />que eres dios de mi alegría,<ver />criador de mis cuidados<ver />y tristeza.<ver />A ti adoro, causadora<ver />d’este vil oficio triste<ver />que escogí.<ver />A ti adoro, señora,<ver />que mi ánima quesiste<ver />para ti.<ver />No uses de poserosa<numver>850</numver><ver />porque diciendo te alabes:<ver />«yo vencí»;<ver />ni sepas cuánto hermosa<ver />eres, que si lo sabes,<ver />¡ay de mí!<ver />¡Oh, primor de las mujeres,<ver />muestra de su excelencia<ver />la mayor!<ver />¡Oh, señora, por quien eres,<ver />no niegues la tu clemencia<numver>860</numver><ver />a mi dolor!<ver />Por los ojos pïadosos<ver />que te vi ’n este lugar,<ver />tan sentidos,<ver />claríficos y lumbrosos,<ver />dos soles para cegar<ver />los nacidos,<ver />que alumbres mi corazón,<ver />¡oh, Flérida, diesa mía!,<ver />de tal suerte<numver>870</numver><ver />que mires la devoción<ver />con que vengo en romería<ver />por la muerte.<ver />Tu duermes, yo me desvelo<ver />y también está dormida<ver />mi esperanza.<ver />Yo solo, señora, velo,<ver />sin Dios, sin alma, sin vida<ver />y sin mudanza.<ver />Si el consuelo viene a mí,<numver>880</numver><ver />como a mortal enemigo<ver />le requiero:<ver />«Consuelo, vete d’ahí.<ver />No pierdas tiempo comigo,<ver />ni te quiero».<ver />Esto es ya claro día.<ver />Darles he d’este tesoro,<ver />porque el mío<ver />es Flérida, señora mía,<ver />de cuyo dios yo adoro<numver>890</numver><ver />su poderío.</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Mala noche habéis llevado,<ver />harto escura, sin lunar.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Y sin placer.</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Vueso almoço está guisado.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Trabajar y sospirar<ver />es mi comer.<ver />Veis aquí lo que saqué<ver />aquesta noche primera.</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />¡Oh, qué cosa!<numver>900</numver><ver />¡Pardiez, aína diré<ver />no es Flérida en su manera<ver />tan hermosa!</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¡Ay, ay!</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><enc />¿Venís cansado?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Mi corazón lo diría<ver />si osase.</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />¿Comeréis un huevo asado,<ver />mi hijo, mi alegría,<ver />o qué queréis que os ase?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />No hablemos en comer.<numver>910</numver><ver />Dejadme gastar la vida<ver />en mi tesoro.<ver />Esta copa ha d’haber<ver />Flérida, que es descendida<ver />de un rey moro.<ver />Esta le viene de herencia<ver />de sus agüelos pasados.<ver />Cumple a nos<ver />dársela por conciencia;<ver />y los trecientos ducados<numver>920</numver><ver />para vos.</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />¡Oh, mi hijo y mi hermano,<ver />mi sancto descanso mío<ver />y de mi vida,<ver />Dios os trujo a nuestra mano<ver />y fue por él, yo os fío,<ver />la venida!<ver />Su alteza vendrá ora,<ver />que ya acabó de jantar<ver />ha buen rato.<numver>930</numver></replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />¡Oh, Dios, quién tuviera ahora<ver />para os agasajar<ver />un buen pato!</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Andad acá, hijos míos,<ver />y pornemos en recaudo<ver />lo que hallamos.<ver />¡Dios sabe ora cuán vacíos<ver />y sin blanca ni cornado<ver />nos hallamos!<ver />Vamos, hijo, a la posada<numver>940</numver><ver />y descansaréis, siquiera,<ver />de la noche<ver />mala que habéis llevada.<ver />No faltará una estera<ver />en que os eche.</replica>
<acotacion>Vienen FLÉRIDA, ARTADA, AMANDRIA, a la huerta, y dice FLÉRIDA:</acotacion>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¡Jesús! ¿qué cosa es ésta?<ver />No hacen hoy labor,<ver />ni ayer.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Terná ochavas la fiesta<ver />de su hijo y su amor,<numver>950</numver><ver />con placer.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Amandria, ¡por vida vuestra!,<ver />que lo busquéis y llamaldo.</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />Sí, señora.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Y si os hiciere muestra<ver />de poca gana, dejaldo<ver />por ahora.</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />Dice la señora ifanta<ver />que holgara de te ver<ver />trabajar.<numver>960</numver></replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />No será su gana tanta<ver />cuanto será mi placer<ver />de la agradar.</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />¿Sabes sembrar toda suerte?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Señora, soy singular<ver />hortelano,<ver />mas esta tierra es tan fuerte<ver />que pienso que el trabajar<ver />será en vano.<ver />Cavaré de corazón<numver>970</numver><ver />y regaré con mis ojos<ver />lo sembrado.<ver />No cansará mi pasión,<ver />porque mis tristes enojos<ver />son de grado.</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />Señora, por mi salud,<ver />que yo no puedo entender<ver />hombre tal.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¡Oh, triste mi juventud,<ver />tú veniste a mi poder<numver>980</numver><ver />por mi mal!</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿De qué te quejas?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><enc />De Dios,<ver />porque no nos hizo iguales<ver />los nacidos<ver />y, sin mancilla de nos,<ver />nos dio ojos corporales<ver />y sentidos.<ver />Los ojos para mirar,<ver />sentir para conocer<ver />lo mejor,<numver>990</numver><ver />alma para desear,<ver />corazón para querer<ver />su dolor.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Sabes ler y escrebir?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Señora no soy acordado<ver />si lo sé.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Haste de tornar a ir?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Si me prendió mi cuidado,<ver />¿a dó me iré?</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Señora, hace gran siesta.<numver>1000</numver><ver />Coma vuesa alteza d’esta<ver />fruta mía,<ver />pues le place con mi fiesta.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Amandria, hacedme presta<ver />agua fría.</replica>
<acotacion>Traen agua a FLÉRIDA en la copa encantada, y, primero, dice AMANDRIA cuando la ve:</acotacion>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />¡Qué copa tan singular!<ver />¿Vuesa es ésta?</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><enc />Sí, señora,<ver />rosa mía.</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />¡Dios os la deje lograr!</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Mi hijo la trujo ahora<numver>1010</numver><ver />de Turquía.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¡Oh, qué copa tan hermosa!<ver />Tal joya, ¿cúya será?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Vuesa, señora,<ver />Y no es tan preciosa<ver />como es la voluntad<ver />que la dora.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Dónde la hubiste, Julián?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />En unas luchas reales<ver />la gané.<numver>1020</numver></replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Quiérola, y pagártela han.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¡Si fuesen pagas iguales<ver />a mi fe!</replica>
<acotacion>Después de beber FLÉRIDA, dice:</acotacion>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¡Oh, qué agua tan sabrosa!<ver />Toda se m’aposentó<ver />’n el corazón.<ver />Y la copa, ¡muy graciosa!<ver />¡Oh, Dios libre a quien la dio<ver />de pasión!</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Voy, señora, a trabajar,<numver>1030</numver><ver />Dios sabe cuán trabajado.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Mucho mejor empleado<ver />te debieras emplear.<ver />Tu figura,<ver />en tal hábito y tonsura,<ver />causa pesar en te viendo.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Pues aún quedo debiendo<ver />loores a la ventura.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿No fuera mejor que fueras,<ver />a lo menos, escudero?<numver>1040</numver></replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¡Oh, señora!, ansí me quiero:<ver />hombre de bajas maneras;<ver />que el estado<ver />no es bienaventurado,<ver />que el precio está en la persona.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Señora, es hora de nona<ver />y de os ir a vueso estrado.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Quédate adiós, Julián.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Yo, señora, no me quedo.<ver />También vo.<numver>1050</numver><ver />Los cuidados quedarán,<ver />pero yo quedar no puedo.<ver />Tal estó.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Adónde te quieres ir?<ver />No te vayas, por tu vida.<ver />Tien sosiego.<ver />Y si te habías de partir,<ver />¿para qué era tu venida<ver />y irte luego?<ver />Si Julián se partiese<numver>1060</numver><ver />por causa de nuestra vieja,<ver />pesarm’hía<ver />como su mucho perdiese.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Si comigo se aconseja,<ver />no se iría.</replica>
<acotacion>Después de idas, dice JULIÁN a don DUARDOS:</acotacion>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />¿Queréis ora que os diga?<ver />Hermano, muy bien haréis<ver />que esta noche no cavéis<ver />ni os deis tanta fatiga.<ver />Cenaremos<numver>1070</numver><ver />y, antes que nos echemos,<ver />tomaremos colación.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Ni yo ni mi corazón<ver />no cumple que reposemos.<ver />Hora es que os acojáis.<ver />Voy a cavar mi riqueza,<ver />no que descubra tristeza<ver />los secretos de mis ays. <acotacion>Soliloquio segundo de don DUARDOS.</acotacion><ver />¡Oh, floresta de dolores,<ver />árboles dulces, floridos,<numver>1080</numver><ver />inmortales,<ver />secárades vuesas flores<ver />si tuviérades sentidos<ver />humanales!<ver />Que partiéndose d’aquí<ver />quien hace tan soberana<ver />mi tristura,<ver />vos, de mancilla de mí,<ver />estuviérades mañana<ver />sin verdura.<numver>1090</numver><ver />Pues, acuérdesete, Amor,<ver />que recuerdes mi señora<ver />que se acuerde<ver />que no duerme mi dolor,<ver />ni soledad sola una hora<ver />se me pierde.<ver />Amor, Amor, más te pido:<ver />que cuando ya bien despierta<ver />la verás,<ver />que le digas al oído:<numver>1100</numver><ver />«Señora, la vuesa huerta...»,<ver />y no más.<ver />Porque Amor, yo quiero ver,<ver />pues que dios eres llamado<ver />divinal,<ver />si tu divinal poder<ver />hará subir en borcado<ver />este sayal,<ver />que, par seres loado,<ver />a milagros te esperamos,<numver>1110</numver><ver />que lo igual<ver />ya sen ti se está acabado.<ver />Por lo imposible andamos,<ver />no por ál.<ver />Alborada, a ti adoro.<ver />¡Oh, mañana, a ti loamos<ver />de alegría!<ver />Quiero llevar más tesoro<ver />y contentar a mis amos,<ver />que es de día.<numver>1120</numver></replica>
<acotacion>Vase don DUARDOS, y viene FLÉRIDA descubriendo a ARTADA el amor que tiene a don DUARDOS, sin saber que era aquél, y dice:</acotacion>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¡Oh, Artada, mi amiga,<ver />llave de mi corazón!<ver />Tal me hallo<ver />que no sé cómo os diga<ver />ni calle tanta pasión<ver />como callo.<ver />Deciros quiero mi vida.<ver />No que de tal desvarío<ver />digo nada,<ver />mas es una alma perdida<numver>1130</numver><ver />que habla en el cuerpo mío,<ver />ya finada.<ver />Bien os podéis santiguar<ver />de mí, que soy atentada<ver />del amor,<ver />y amor en tal lugar<ver />que no oso decir nada<ver />de dolor.<ver />Esconjuradme y sabréis<ver />de esta ánima que os digo<numver>1140</numver><ver />ya defunta,<ver />quién era y de cúya es.<ver />Dirá que del enemigo<ver />toda yunta.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />No entiendo a vuesa alteza.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Ni yo quisiera entender<ver />a Julián.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¡Jesús!, y vuesa grandeza,<ver />vueso imperio y merecer,<ver />¿qué le dirán?<numver>1150</numver></replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Mas, ¿qué haré?</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><enc />¿Qué haréis?<ver />Tenéis príncipe en Hungría<ver />y en Francia,<ver />que vos muy bién merecéis,<ver />y príncipe en Normandía,<ver />que es ganancia.<ver />Tenéis príncipe en romanos,<ver />don Duardos en Inglaterra,<ver />gran señor,<ver />y todos en vuestras manos.<numver>1160</numver></replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Julián me da la guerra<ver />por amor.<ver />Esta noche lo aseché<ver />y dijo que es caballero,<ver />y no hortelano.<ver />Sabed d’él, por vuestra fe,<ver />qué hombre es, que crer no quiero<ver />que es villano.</replica>
<acotacion>Viene AMANDRIA con las doncellas músicas, y dice:</acotacion>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />La emperatriz, señora,<ver />vuesa madre, va a cazar.<numver>1170</numver><ver />Envíaos a preguntar<ver />se iréis cazar ahora<ver />o si holgáis más ’n el pomar.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />No es razón,<ver />que está en muda mi halcón<ver />y el azor desvelado,<ver />y, más, ido el mi amado<ver />hermano Primaleón.</replica>
<acotacion>Viene COSTANZA ROIZ y dice, llorando, a FLÉRIDA:</acotacion>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />¿Ha hí azucar rosado,<ver />señora, en vuesa casa?<numver>1180</numver></replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Para qué?</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Mi hijo está maltratado,<ver />qu’el corazón se le abrasa</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />No lo sé.</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Dos veces se ha amortecido</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¡Si lo apalpa la tierra...!</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />Quien guardó ganado en sierra,<ver />en el poblado es perdido.</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Es mi hijo muy sesudo,<ver />nueso Señor me lo guarde.<numver>1190</numver><ver />Sospira de tarde en tarde,<ver />pero quéjase a menudo,<ver />qu’el anima se le arde.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Qué será?</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Señora, no sé qué ha.<ver />Sus lagrimas son iguales<ver />a perlas orïentales:<ver />tan gruesas salen d’allá</replica>
<acotacion>Viene don DUARDOS con su azada, y dice:</acotacion>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Madre, ¿dónde iré cavar?<ver />Que no puedo estar parado<numver>1200</numver><ver />ni sosiego.<ver />No se entienda descansar<ver />en mí, porque descansando,<ver />muero luego.</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Mas dejad, hijo, la azada<ver />y mirad estas doncellas<ver />que aquí veis.<ver />Requebraos con Artada<ver />y hablad con todas ellas,<ver />y holgaréis.<numver>1210</numver></replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Vamos pasar los calores<ver />debajo del naranjal.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Señora, ahí es natural:<ver />caerá flor en las flores.</replica>
</segmento><segmento><etisegmento> 08, Composición libre basada en la quintilla</etisegmento>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿De manera<ver />que siempre tienes ligera<ver />la respuesta enamorada?<ver />¿No os digo yo, Artada,<ver />que va honda esta ribera?</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Señora, yo estó espantada.<numver>1220</numver></replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Tañed vuesos instrumentos,<ver />que pensativa me siento,<ver />y de un solo pensamiento<ver />nacen muchos pensamientos<ver />sin ningún contentamiento.<ver />Yo sospecho,<ver />en el centro de mi pecho,<ver />y mi corazón sospecha<ver />que esta cosa va derecha<ver />para yo perder derecho.<numver>1230</numver></replica>
<acotacion>Tocan las damas sus instrumentos, y dice ARTADA:</acotacion>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Señora, ¿qué cantaremos?</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Julïán lo dirá presto.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Señoras, cantad aquesto:<ver />«¡Oh, mi pasión dolorosa,<ver />aunque penes, no te quejes,<ver />ni te acabes ni me dejes.<ver />Dos mil sospiros envío<ver />y doblados pensamientos,<ver />que me trayan más tromentos<ver />al triste corazón mío!<numver>1240</numver><ver />Pues amor, que es señorío,<ver />te manda que no me dejes,<ver />no te acabes ni te quejes».</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Mas cantad esta canción:<ver />«Quien pone su afición<ver />do ningún remedio espera,<ver />no se aqueje porque muera».</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Mas podéis muy bien cantar:<ver />«Aunque no espero gozar<ver />galardón de mi servir,<numver>1250</numver><ver />no me entiendo arrepentir».</replica>
</segmento><segmento><etisegmento> 09, Copla de pie quebrado</etisegmento>
<acotacion>Cantan esta cantiga y, acabada, dice don DUARDOS:</acotacion>
<replica><speaker>DUARDOS +</speaker><ver />No más, por amor de Dios,<ver />que yo me siento expirar.<ver />¡Oh, señoras,<ver />quién fuese esclavo de vos!</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Señora, para más holgar<ver />no son horas.</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />La música debe ser<ver />su madre de la tristura.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¡Oh, cuitada,<numver>1260</numver><ver />quién me tornase a nascer,<ver />pues me tiene la ventura<ver />condenada!<ver />Holgara de oír cantar:<ver />«Si eres para librar<ver />mi corazón de fatigas,<ver />¡ay, por Dios, tú me lo digas!»</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Por deshecha cantarán:<ver />«El galgo y el gavilán<ver />no se matan por la prea,<numver>1270</numver><ver />sino porque es su ralea».</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¡Adiós, adiós, Julián!<ver />Esta huerta t’encomiendo,<ver />por tu fe.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Mis ojos la mirarán,<ver />mas sospirando y gemiendo<ver />la veré.</replica>
<acotacion>Yéndose FLÉRIDA con sus damas, llorando, dice ARTADA:</acotacion>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¿Cómo vais ansí, señora?</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />No sé. Llóranme los ojos<ver />de contino.<numver>1280</numver><ver />Y también mi alma llora<ver />y son tantos mis enojos<ver />que me fino.</replica>
<acotacion>Viendo don DUARDOS la pena de FLÉRIDA, dice:</acotacion>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¡Oh, mi ansia peligrosa,<ver />dolor que no tiene medio,<ver />pues busqué<ver />medicina provechosa<ver />y, con el mismo remedio,<ver />me maté!<ver />Que si Flérida es herida<numver>1290</numver><ver />de tal dolor como yo,<ver />tan extraño,<ver />¡oh, cuitada de mi vida!,<ver />mi corazón, ¿qué ganó<ver />en tal daño?<ver />¡Oh, Olimba!, ¿qué hiciste?<ver />que para remediarme<ver />de mil suertes,<ver />heciste a Flérida triste.<ver />Y verla triste es matarme<numver>1300</numver><ver />de mil muertes.<ver />La copa me echó en medio<ver />de un placer que me desplace<ver />y descontenta.<ver />Pues ahora, ¿qué remedio?,<ver />que lo que me satisface<ver />me atromenta.<ver />¡Oh, preciosa diesa mía!<ver />Yo confieso que pequé,<ver />señora, a ti,<numver>1310</numver><ver />y por eso ell alegría<ver />del remedio que busqué<ver />es contra mí.<ver />Conozco que fue traición.<ver />Perdona, rosa del mundo,<ver />al que pecó,<ver />porque fue mi corazón,<ver />que, con gran querer profundo,<ver />te erró.</replica>
</segmento><segmento><etisegmento> 10, Composición libre basada en la quintilla</etisegmento>
<acotacion>Viene JULIÁN a visitar a don DUARDOS, y viene cantando:</acotacion>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />«Este es el calbi ora bi,<numver>1320</numver><ver />el calbi sol fa mellorado.»</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¡Quién tuviese el tu cuidado<ver />y no del triste de mí!</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />¿Cómo os va, bon amí?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Cansado.</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Parece que habéis llorado.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Nunca tan triste me vi.<ver />No me hallo en esta tierra.<ver />Y este tesoro me tiene.<ver />Este sólo me da guerra,<numver>1330</numver><ver />que, cuando andaba en la sierra,<ver />hacía vida solene.</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Pues debéisos d’avezar<ver />a vivir entre la gente,<ver />y será bien de os casar<ver />en este nuestro lugar<ver />con un moza valiente.<ver />Quiéroos dar<ver />moza que tiene un telar<ver />y arquibanco de pino,<numver>1340</numver><ver />afuera que ha de heredar<ver />una burra, y un pumar,<ver />y un mulato y un molino.<ver />No os burléis, hermano, vos,<ver />que la pide un calcetero<ver />y un curtidor o dos,<ver />y por aquí placerá a Dios<ver />que saldréis de ser vaquero.<ver />Es moza baja, doblada.<ver />Es morena, pretellona,<numver>1350</numver><ver />graciosa, tan salada<ver />que no la mira persona<ver />que no quede enamorada.<ver />Es muchacha que habrá<ver />treinta años que tiene muelas<ver />y, según holgada está,<ver />a la voluntad me da<ver />que excusadas son espuelas.<ver />Júroos, hermano mío,<ver />que os viene Dios a ver,<numver>1360</numver><ver />que, aunque el padre fue judío,<ver />y su padre y su nacío,<ver />tiene muy bien de comer.<ver />Sí, por Dios, que no os miento.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Íos, Julián, amigo.<ver />No habléis cosas de viento,<ver />qu’el cansado pensamiento<ver />harto mal tiene consigo.</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />¡Costanza Roiz, amor mío!<ver />¡Ah, señora, vida mía!<numver>1370</numver></replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />¿Qué me queréis, señor mío?</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Que sin vuesa compañía<ver />no tengo placer ni brío.<ver />Estoyle diciendo yo<ver />que case con Grimanesa,<ver />pues que tanto bien halló<ver />y para nos lo cavó,<ver />que le demos buena empresa.</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Si la moza no rehúsa,<ver />buen casamiento sería,<numver>1380</numver><ver />mas es una garatusa<ver />que de mil otros se excusa<ver />que la piden cadaldía.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Fortuna, duélete de mí<ver />y hace cuenta comigo.<ver />No cobres fama por mí<ver />de cruel, porque está aquí<ver />el mi cruel enemigo<ver />¿Ahora vienes con esto<ver />cuando yo la muerte pido?<numver>1390</numver><ver />¡Oh, mi dios, señor Copido,<ver />loado seas por esto,<ver />que a tal punto me has traído!</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />¿Qué decís?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><enc />Yo m’entiendo.</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />¡Anda hombre por honraros,<ver />y ampararos y obrigaros,<ver />y aun vos estáis gruñiendo!<ver />Por vida d’esta mi amada,<ver />que es la moza, ¡y qué tal<ver />moza!, machuela y doblada,<numver>1400</numver><ver />pescoço cuerto, amasada,<ver />salada como la sal,<ver />los dedos tuertos y gruesos,<ver />crespa la ceja, y babosa,<ver />pretellona y graciosa.<ver />¡Juro a tal, que hasta los huesos<ver />es buena para la cosa!<ver />¡Grimanesa!</replica>
<replica><speaker>GRIMANESA</speaker><enc />¡Hola!</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><enc />Ven acá.</replica>
<replica><speaker>GRIMANESA</speaker><ver />Heis me aquí. ¿Qué me queréis?</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />He aquí la moza do está.<numver>1410</numver><ver />Esta creo que será<ver />buena para ya sabéis.</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />¿Queréis casar, hija mía,<ver />con este nuevo criado?</replica>
<replica><speaker>GRIMANESA</speaker><ver />Con este, sí casaría.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¡Cómo tardas, alegría!<ver />¡Cuán presto vienes, cuidado!</replica>
<replica><speaker>GRIMANESA</speaker><ver />¡Y un hombre tan hermoso!<ver />Pues tirado este sayal,<ver />es él par ser esposo<numver>1420</numver><ver />de Artada. ¿Estáis donoso?<ver />¡No casa así hombre tal!</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />Mirad, vos sois extranjero.<ver />La moza, no descuidada,<ver />bien quista y aparentada<ver />Tiene un asno y un sendero.<ver />Trataréis en membrillada.</replica>
<replica><speaker>COSTANZA</speaker><ver />Si bien quisieres casar,<ver />estímate, Grimanesa.<ver />¿Quién te manda a ti abajar?<numver>1430</numver></replica>
<replica><speaker>GRIMANESA</speaker><ver />Mas ¿qué aprovecha alterar<ver />para tal cosa como ésa?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />El que casa, ha de casar<ver />con tan sobrado placer<ver />como yo tengo pesar.<ver />No hago sino cavar.<ver />Escóndeseme el haber.<ver />No tengo de tomar mujer<ver />hasta que el tesoro mío<ver />no lo tenga en mi poder.<numver>1440</numver><ver />Entonces el mi querer<ver />mostrará gran poderío.<ver />Andad, por Dios, en buena hora.<ver />Íos, dejadme cavar.<ver />No desprecio esta señora,<ver />mas no puedo, por agora,<ver />ni casar ni descansar.</replica>
<replica><speaker>JULIÁN</speaker><ver />¿Y vos aún rehusáis<ver />de casar con Grimanesa?<ver />¡Oh, qué moza allí dejáis!<numver>1450</numver></replica>
</segmento><segmento><etisegmento> 11, Copla de pie quebrado</etisegmento>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Ruégoos mucho que os vais.<ver />Iré proseguir mi empresa. <acotacion>Sepárase don DUARDOS de los hortelanos. Y porque la princesa FLÉRIDA, queriéndose apartar de esta conversación, temiendo el mal que se le podía seguir, determinó no venir a la huerta. En este tercer soliloquio, don DUARDOS dice lo que sigue:</acotacion><ver />Tres días ha que no viene.<ver />Guisándome está la muerte<ver />mi señora.<ver />Señora, ¿quién te detiene?<ver />No sé cómo estoy sin verte<ver />solo una hora.<ver />Pues de darme eres servida<ver />despiadosa batalla<numver>1460</numver><ver />y triste guerra,<ver />y mi paz está perdida,<ver />¡Muerte, llévame a buscalla<ver />so la tierra!<ver />Que, cuando Amor me prendió,<ver />dijo: «Presto has de morir<ver />por justicia».<ver />Luego me sentenció.<ver />Y alüéngame el vivir<ver />con malicia.<numver>1470</numver><ver />Dios de amor, ¿no te contentas<ver />que te quiero dar la vida<ver />’n este día,<ver />la misma que tú atromentas?<ver />¡Sácame la dolorida<ver />alma mía!<ver />¿Qué más quiere? ¡Oh, huerta,<ver />deseo verte arrancada<ver />donde estó!<ver />Quema tu cierca y tu puerta,<numver>1480</numver><ver />pues estás tan olvidada<ver />como yo.<ver />Tu diesa, ¿por qué no viene<ver />ver qu’este suyo se va<ver />al infierno,<ver />onde por su amor pene<ver />y la gloria será,<ver />que es eterno? <acotacion>Apretando el amor a la princesa FLÉRIDA y no pudiendo cumplir el decreto que en sí misma puso, manda primero a ARTADA. Y viéndola don DUARDOS venir, dice entre sí:</acotacion><ver />Aquí do viene Artada.<ver />Del mal, lo menos es bueno.<numver>1490</numver><ver />Ya siquiera<ver />mi ánima atribulada<ver />dirá el mal de que peno<ver />y la manera.<ver />Que no puede ser tan cruda<ver />la doncella bien criada<ver />per nivel,<ver />que no sea más sesuda,<ver />más secreta y más callada<ver />que cruel.<numver>1500</numver></replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Costanza Roiz, ¿qu’es d’ella?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Señora, ¿qué la queréis?</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Quiero rosas.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Yo las cogeré sin ella.<ver />¿De mí no las tomaréis?</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¡Cuantas cosas!<ver />¿Queréisme hacer entender<ver />quién sois y lo que buscáis<ver />por aquí?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Y la que os manda eso saber,<numver>1510</numver><ver />¿por qué no le preguntáis<ver />qué es de mí?<ver />¿Y por qué se ausentó<ver />de dar vista al triste ciego<ver />extranjero<ver />que su alteza cegó?<ver />Y ciego caí en el fuego<ver />en que muero.<ver />¿No hay más piedad ni ley<ver />que matarme en tierras extrañas<numver>1520</numver><ver />sin ventura?<ver />¡Oh, Flérida, memento mei,<ver />que se gastan mis entrañas<ver />con tristura!</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¿Cómo señora tan alta<ver />cabe en vueso corazón?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />’Nell alma está<ver />toda, sin ninguna falta.<ver />Y en ell alma, la pasión<ver />que me da.<numver>1530</numver><ver />Porque el triste corazón<ver />está ocupado con fuego<ver />y con fe,<ver />con sospiros, con razón,<ver />con amores, con ser ciego.<ver />Y esto sé.<ver />Pues, ¿dó cabrá mi alegría?<ver />¡Oh, mis dolores profundos!<ver />¡Ay de mí!<ver />¿Qué haré, soledad mía?<numver>1540</numver><ver />¡Oh, señora de mil mundos!<ver />¿Qué es de tí?</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Algo debéis descansar<ver />en hablardes con Artada,<ver />su querida.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¿Por qué no viene a holgar<ver />ha tres días?</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><enc />De anojada<ver />y arrepentida.<ver />Llorando le oí decir<ver />que ha de mandar quemar<numver>1550</numver><ver />luego la huerta.<ver />Y no ha aquí de venir<ver />a ver si puede olvidar<ver />esta puerta.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¿No verná, por vuesa fe?</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />No, hasta ser sabidora<ver />quién sois vos.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Señora, esso ¿para qué?<ver />Soy suyo. Ella es mi señora<ver />y mi dios.<numver>1560</numver></replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Ya Flérida es sabedor<ver />que sois grande caballero<ver />y, más, barrunta<ver />que seréis grande señor.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Quien tiene amor verdadero<ver />no pergunta<ver />ni por alto, ni por bajo,<ver />ni igual, ni mediano.<ver />Sepa, pues,<ver />que el amor que aquí me trajo,<numver>1570</numver><ver />aunque yo fuese villano,<ver />él no lo es.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¿Eso queréis vos que baste<ver />para tan alta princesa<ver />y de tal ley?<ver />Antes que más ruegos gaste,<ver />descobrid a aquella diesa<ver />si sois rey.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¿Qué merced me haría ella<ver />si yo fuese su igual<numver>1580</numver><ver />sin más glosa?<ver />Flanqueza se espera d’ella,<ver />como diesa imperial,<ver />milagrosa.<ver />¿Para hacer merced se vela,<ver />para piedad se atalaya<ver />tal señora?<ver />¿Para qué busca cautela<ver />con el triste que desmaya<ver />cada hora?<numver>1590</numver><ver />¿Y por qué, señora, me deshace,<ver />si piensa ser yo el señor<ver />que decís vos?<ver />Si no, ¿por qué no me hace<ver />de nadia, por su loor,<ver />pues es dios?<ver />Que si me pone en olvido<ver />por nascer bajo vasallo,<ver />y no señor,<ver />será «correr al corrido»<numver>1600</numver><ver />y «al moro muerto, matallo»,<ver />que es peor.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />El diablo os trujo acá,<ver />que esas palabras no son<ver />de villano.<ver />No sé por qué os queda allá<ver />quién sois ’n ese corazón<ver />inhumano.<ver />Voyme, y no sé qué diga.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Decid que no sé quién so,<numver>1610</numver><ver />ni qué digo,<ver />ni qué haga, ni qué siga;<ver />ni sé si soy hombre yo,<ver />ni estoy comigo.<ver />Decilde que no tengo nombre,<ver />que el suyo me lo ha quitado<ver />y consumido.<ver />Y decid que no soy hombre,<ver />y, si hombre, desventurado<ver />y destroído.<numver>1620</numver><ver />Soy quien anda y no se muda;<ver />soy quien calla y siempre grita<ver />sin sosiego;<ver />soy quien vive en muerte cruda;<ver />soy quien arde y no se quita<ver />de su fuego.<ver />Soy quien corre y está en cadena;<ver />soy quien vuela y no s’aleja<ver />del amor;<ver />soy quien placer ha por pena;<numver>1630</numver><ver />soy quien pena y no se aqueja<ver />del dolor.<ver />Y decilde que, si soy rey,<ver />sospiros son mis reinados<ver />triunfales,<ver />y si soy de baja ley<ver />basta seren mis cuidados<ver />muy reales.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¡El dïablo que lo lleve!<ver />¡Al diablo que lo doy<numver>1640</numver><ver />tan dulce hombre!<ver />El que a tanto s’atreve,<ver />alto es, si en mí estoy,<ver />el su nombre.<ver />Tengo de contar arreo<ver />a Flérida su pasión d’él<ver />que encobría.<ver />Y lo que dice le creo.<ver />Ella no lo ha de creer<ver />todavía. <acotacion>Llega donde está FLÉRIDA, y dice:</acotacion><numver>1650</numver><ver />Señora, con este termo<ver />que hizo en apartarse<ver />de la huerta,<ver />Julián, de amor enfermo,<ver />determinó declararse,<ver />y vengo muerta.<ver />Cuanto habló se redunda<ver />que por vos es hortelano<ver />y no reposa.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Yo no sé en qué se funda.<numver>1660</numver></replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Señora, no es villano,<ver />mas gran cosa.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¡Oh, triste! Dijéraos ora<ver />quién es, porque, esto sabido,<ver />terná medio.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />No dice más, mi señora,<ver />sino que es hombre perdido<ver />sin remedio.<ver />Mas, señora, vaya allá<ver />sola vuesa señoría<numver>1670</numver><ver />y espere<ver />si se le declarará,<ver />o con qué nueva osadía<ver />la requiere.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Si yo hallo que de hecho<ver />me habla de claros amores,<ver />yo me fundo<ver />que es ansí como sospecho<ver />ser príncipe de los mayores<ver />que hay en el mundo. <acotacion>Entrando FLÉRIDA sola por el pomar de la huerta, va diciendo:</acotacion><numver>1680</numver><ver />¡Cuán alegres y contentos<ver />estos árboles están!<ver />En esto veo<ver />que no son graves tromentos<ver />los que sufre Julïán<ver />con deseo:<ver />que, en la cámara a do estó,<ver />veo llorar la figuras<ver />de los paños<ver />del dolor que siento yo,<numver>1690</numver><ver />y aquí crecen las verduras<ver />con los daños.<ver />Y mis jardines, tejidos<ver />con seda de oro tirado,<ver />se amustiaron,<ver />porque mis tristes gemidos,<ver />teñidos de mi cuidado,<ver />los tocaron.<ver />Y yo veo aquí las flores<ver />y las aguas perenales<numver>1700</numver><ver />y lo ál,<ver />tan ajenas de dolores<ver />como yo llena de males<ver />por mi mal.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />No sé qué viene hablando<ver />la mayor diesa del cielo<ver />entre sí.<ver />Si mal me viene rogando,<ver />ya los males son consuelo<ver />para mí.<numver>1710</numver><ver />Si ruego a Dios que me dé muerte,<ver />nadie tiene en mí poder,<ver />sino ella.<ver />Y dichosa fue mi suerte,<ver />pues muerte no puede haber,<ver />sino d’ella.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Julián, ve tu ahora<ver />y cógeme una manzana.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Lo que yo digo:<ver />discordia queréis, señora.<numver>1720</numver><ver />¡Oh, mi guerrera troyana!<ver />¡Paz comigo!<ver />La manzana que queréis,<ver />aunque vos la merecistes,<ver />vida mía,<ver />es discordia que traéis,<ver />con que ya me despedistes<ver />d’alegría.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Qué hablas? ¿Estás dormiendo?<ver />¿Sueñas en la Troya ahora?<numver>1730</numver></replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Mas despierto<ver />el sueño de vueso olvido,<ver />con que estos días, señora,<ver />me habéis muerto.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Se supiese bien de cierto<ver />qu’eso me dices velando,<ver />matarm’hía.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Yo no hago desconcierto<ver />en andaros contemplando<ver />noche y día.<numver>1740</numver><ver />Diesa mía, no pequé<ver />en adoraros, señora,<ver />la hermosura.<ver />¿Cómo contra ley ni fe<ver />va aquel que os adora<ver />por ventura?<ver />¿Adónde estuvo escondida<ver />vuesa alteza, pues que sabe<ver />mi pasión?,<ver />que pïedad merecida<numver>1750</numver><ver />en tales señoras cabe,<ver />de razón.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Pïedad tengo de ti,<ver />que tu mal para sanar<ver />no hay cura.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¿Por qué, señora?</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><enc />Porque oí<ver />que no se puede curar<ver />la locura</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Pues ¿qué haré, perdido el seso,<ver />sin tener en tierra ajena<numver>1760</numver><ver />cura en mí?<ver />Pues pesad en justo peso,<ver />que por vos, reina serena,<ver />lo perdí.<ver />Y perdí ell ánima mía,<ver />si de perder yo ventura<ver />sois servida.<ver />Perdí de ser quien solía<ver />por la mayor hermosura<ver />d’esta vida.<numver>1770</numver></replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Quién solías tú de ser?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />De mozo guardé ganado<ver />y araba.<ver />Esto sé yo bien hacer.<ver />Después dejé el arado<ver />y trasquilaba.<ver />Después estuve a soldada<ver />y acarreaba harina<ver />de un molino.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Paréceme a mí, Artada,<numver>1780</numver><ver />que este caso no camina<ver />buen camino</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Ya lo veo, alma mía,<ver />que es camino de dolor<ver />y de pesar.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Adonde hallaste osadía?</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />En el templo del Amor,<ver />sobre el altar.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Luego bien sospecho yo<ver />que no llega ahí villano.<numver>1790</numver></replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¡Oh, mi dios,<ver />no queráis saber quién so!<ver />Sed vos Roma, yo Trajano<ver />para vos.<ver />Sed para mí Costantino;<ver />aquel noble emperador<ver />me sed, señora,<ver />y yo la moza del molino,<ver />la qu’él hizo, por amor,<ver />emperadora.<numver>1800</numver><ver />¡Oh, milagrosa señora!<ver />¡Oh, milagrosa princesa<ver />divinal,<ver />no matéis quien os adora,<ver />que ninguna sancta diesa<ver />hace mal!</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Vámonos d’aquí, Artada,<ver />d’esta huerta sin consuelo<ver />para nos.<ver />¡De fuego seas quemada<numver>1810</numver><ver />y sea rayo del cielo,<ver />plega a Dios!<ver />¡Oh, hombre! ¿No me dirás,<ver />pues que me quieres servir,<ver />quién tú eres?<ver />Dímelo a mí no más.<ver />Ya sola te lo quiero oír,<ver />si quisieres.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Pláceme, con tal cautela,<ver />por hacer hechos discretos,<numver>1820</numver><ver />que estemos<ver />sin sol, luna ni candela<ver />que descubran los secretos<ver />que hacemos.<ver />Será a horas y en lugar<ver />que estén solas las estrellas<ver />de presente,<ver />los árboles sin lunar<ver />y Artada allí con ellas,<ver />sin más gente.<numver>1830</numver><ver />Allí os descobriré<ver />quién soy, y seréis servida,<ver />pues queréis<ver />no crer quién yo soy, por fe,<ver />que por vos tomé esta vida<ver />que me veis.<ver />Y si tenéis desconsuelo,<ver />pensando que pera enojaros<ver />esto quiero,<ver />juro a los dioses del cielo<numver>1840</numver><ver />que, solamente en miraros,<ver />temblo y muero.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Señor, mudad el pelejo.<ver />Id a vestir vuesos paños<ver />naturales.<ver />Ella haberá a su consejo<ver />que estes pasos traen daños<ver />inmortales. <acotacion>Vase don DUARDOS, y van hablando ARTADA y FLÉRIDA, y dice ARTADA:</acotacion><ver />Señora, ¿qué será aquí<ver />si este hombre es caballero<numver>1850</numver><ver />y no ál?<ver />¿Para qué es, triste de mí,<ver />dar por la vaca al vaquero<ver />principal?<ver />D’otra parte, ¿qué ha d’hacer,<ver />salvo si es príncipe él<ver />de Normandía?</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Y quién se había de atrever<ver />a mí, si no fuese aquél<ver />o su valía?<numver>1860</numver></replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Paréceme mal, señora,<ver />quereros hablar a escuras.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Y a mí.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Yo duermo luego en la hora<ver />que anochece, y sus dulzuras<ver />bien las vi.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Qué remedio?, que yo me fino<ver />por saber quién es este hombre.<ver />Soy perdida.<ver />Ardo en fuego de contino<numver>1870</numver><ver />con ansias que no han nombre<ver />ni medida.</replica>
<acotacion>En cuanto pasaban estas cosas, CAMILOTE mató a don ROBUSTO y otros caballeros, por el reto de MAIMONDA contra FLÉRIDA. Al saber esto don DUARDOS, se armó y se fue al campo, y mató a CAMILOTE. Y AMANDRIA entra diciendo:</acotacion>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />Camilote es muerto ya.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿De verdad?</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><enc />Sí, por cierto.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Quién lo mató?</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />Ninguno lo sabe allá.<ver />Maimonda, que lo vio muerto,<ver />luego ahuyó.<ver />Va tras d’ella el caballero.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿No es él de nuesa corte?<numver>1880</numver></replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />¿Para mayo?<ver />Es un príncipe extranjero.<ver />Tan presto le dio la muerte<ver />como un rayo.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿De qué estatura será?</replica>
<replica><speaker>AMANDRIA</speaker><ver />Del cuerpo de Julïán,<ver />y ansí hermoso.<ver />Algunos dicen allá<ver />qu’es el Caballero del Can,<ver />el famoso.<numver>1890</numver></replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Asentaos y holguemos.<ver />Cantad algo, mis doncellas,<ver />todas vos,<ver />que cedo al son de los remos<ver />fenecerán las querellas<ver />de los dos.</replica>
</segmento><segmento><etisegmento> 12, Cuartetos</etisegmento>
<acotacion>Cantan y tañen, y al acabar, dice ARTADA:</acotacion>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Acuérdeseos, señora, qu’el sol es partido<ver />de nuestro horizonte y es noche cerrada.<ver />La luna ahora es toda menguada<ver />y solas estrellas quedó n’el partido.<numver>1900</numver><ver />Heis que parece la estrella Polás<ver />con la Bocina, su Carro guiando.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />En eso estaba, Artada, pensando.<ver />Dejadnos, vosotras, rezar aquí solas.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />¿Qué caso sería y buena fortuna<ver />matar Julián aquel fiero hombre?</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Que no es Julïán, Artada, su nombre,<ver />y él lo mató sin duda ninguna.<ver />Y éste m’afirmo ser mor caballero<ver />de toda la Grecia y de todo el mundo.<numver>1910</numver><ver />Y cada vez más este caso es profundo,<ver />que ahora le quiero más que de primero</replica>
</segmento><segmento><etisegmento> 13, Copla de pie quebrado</etisegmento>
<acotacion>Viene don DUARDOS, vestido de príncipe, con la guirnalda de MAIMONDA, y dice:</acotacion>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¡Oh, cuán poquito servicio<ver />es poner por vos la vida!<ver />¡Cuán pequeño!<ver />Que no es gran beneficio<ver />pagar la deuda debida<ver />a su dueño.<ver />Por vos se debe morir;<ver />a vos se debe el osar,<numver>1920</numver><ver />alta ifanta,<ver />que sois diesa del vivir<ver />y señora del matar,<ver />siendo sancta.<ver />A vos, señora, son debidas<ver />flores de más altas rosas<ver />y peligro,<ver />aunque estas fueron cogidas<ver />en las sierras más hermosas<ver />d’este siglo.<numver>1930</numver><ver />Y aquel que las cogió<ver />se puso en harta ventura<ver />con serpientes.<ver />Él por Maimonda murió,<ver />y yo por la hermosura<ver />de las gentes.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Artada, ¿qué le diré?</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Que viene muy gentil hombre.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¡Oh, quién supiese su nombre!<ver />¡Oh, Dios!: ¿Por qué no lo sé?<numver>1940</numver></replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Pero quiso vuesa alteza<ver />que deba besar la mano,<ver />de mi seda<ver />y no de vuesa grandeza,<ver />pues si yo me soy villano,<ver />ahí se queda.<ver />Yo a vos amo y no más.<ver />Por princesa, por ventura,<ver />no, ¡cuitado!,<ver />que mucho queda detrás<numver>1950</numver><ver />de vuesa gran hermosura<ver />vueso estado.<ver />¡Por mí, por mí, que yo por vos,<ver />y no por serdes tan alta,<ver />soy cativo,<ver />dadme la vida, mi dios!,<ver />que el hombre, ado no hay falta,<ver />bueno es vivo.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Sea de qué suerte sea,<ver />allegada es vuesa tema<numver>1960</numver><ver />al engaño.<ver />Queréis vencer mi pelea<ver />y no queréis que me tema<ver />de mi daño.<ver />Queréis que pierda ell amor<ver />a mi padre, y a mi señora,<ver />y al sosiego,<ver />y a la fama, y a mi loor<ver />y a mi bondad, que se desdora<ver />en este fuego.<numver>1970</numver></replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />No debéis considerar;<ver />que el lugar, y las estrellas<ver />y el modo,<ver />el amor y el callar,<ver />mis dolores, mis querellas<ver />vencen todo.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />En todo cuanto deseo,<ver />en todo os hallo duro<ver />hasta aquí.<ver />Todo siento, todo veo<numver>1980</numver><ver />y todo se hace escuro<ver />para mí.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />Si al menor rincón llegáis<ver />de mi ardiente corazón,<ver />encenderéis<ver />candela con que veáis<ver />que os pido galardón<ver />que me debéis.</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />¿Qué será de mí, Artada,<ver />pues que amar y resistir<numver>1990</numver><ver />es mi pasión?</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Señora, estoy espantada.<ver />Y cantando quiero decir<ver />la conclusión. <acotacion>Cantiga.</acotacion><ver />«Al amor y a la fortuna<ver />no hay defensión ninguna.»</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Aunque nunca se halló<ver />al amor y a la fortuna<ver />defensión,<ver />debiera haber, triste yo,<numver>2000</numver><ver />para mí siquiera alguna,<ver />de razón.<ver />¡Oh, ventura, diesa mía,<ver />refugio de los humanos<ver />soberano!<ver />Tú sola tomo por guía<ver />y entrégome en tus manos<ver />por mi mano.</replica>
<replica><speaker>PATRÓN</speaker><ver />Señor es ya plenamar<ver />y son horas naturales<numver>2010</numver><ver />de partir,<ver />porque puedan bien nadar<ver />las diez galeras reales<ver />y salir.<ver />Y las otras medïanas,<ver />y las fustas, y galeras<ver />y las naves,<ver />están y vienen lozanas,<ver />espalmadas y ligeras<ver />como aves.<numver>2020</numver><ver />Parta vuesa señoría,<ver />pues la noche hace escura<ver />y es hora.</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />¿Qué decís, señora mía?<ver />Ya me di a la ventura,<ver />mi señora.<ver />Y pues sabe este pumar<ver />y la huerta mi dolor<ver />tan profundo,<ver />quiero que sepa la mar<numver>2030</numver><ver />que el amor es el señor<ver />d’este mundo.</replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Por memoria de tal trance<ver />y tan terrible partida<ver />venturosa,<ver />cantemos nuevo romance<ver />a la nueva despedida<ver />peligrosa.</replica>
</segmento><segmento><etisegmento> 14, Romance</etisegmento>
<acotacion>Romance para final del auto.</acotacion>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />En el mes era de abril,<ver />de mayo antes un día,<numver>2040</numver><ver />cuando lirios y rosas<ver />muestran más su alegría,<ver />en la noche más serena<ver />qu’el cielo facer podía<ver />cuando la hermosa ifanta<ver />Flérida ya se partía,<ver />en la huerta de su padre<ver />a los árboles decía:</replica>
<replica><speaker>FLÉRIDA</speaker><ver />Quedaos adiós, mis flores,<ver />mi gloria que ser solía.<numver>2050</numver><ver />Voyme a tierras extranjeras,<ver />pues ventura allá me guía.<ver />Si mi padre me buscare,<ver />que grande bien me querría,<ver />digan que amor me lleva,<ver />que no fue la culpa mía.<ver />Tal tema tomó comigo<ver />que me venció su profía.<ver />¡Triste, no sé a dó vo,<ver />ni nadie me lo decía!<numver>2060</numver></replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Allí habla don Duardos:</replica>
<replica><speaker>DUARDOS</speaker><ver />No lloréis, mi alegría,<ver />que en los reinos d’Inglaterra<ver />más claras aguas había<ver />y más hermosos jardines,<ver />y vuesos, señora mía.<ver />Ternéis trecientas doncellas<ver />de alta genelosía.<ver />De plata son los palacios<ver />para vuesa señoría,<numver>2070</numver><ver />d’esmeraldas y jacintos,<ver />d’oro fino de Turquía,<ver />con letreros esmaltados<ver />que cuentan la vida mía,<ver />cuentan los vivos dolores<ver />que me distes aquel día,<ver />cuando con Primaleón<ver />fuertemente combatía.<ver />Señora, vos me matastes,<ver />que yo a él no lo temía.<numver>2080</numver></replica>
<replica><speaker>ARTADA</speaker><ver />Sus lágrimas consolaba<ver />Flérida, que esto oía.<ver />Fuéronse a las galeras<ver />que don Duardos tenía.<ver />Cincoenta eran por cuenta.<ver />Todas van en compañía.<ver />Al son de sus dulces remos<ver />la princesa se adormía<ver />en brazos de don Duardos,<ver />que bien le pertenecía.<numver>2090</numver><ver />Sepan cuantos son nacidos<ver />aquesta sentencia mía:<ver />que contra la muerte y amor<ver />nadie no tiene valía.</replica>
<replica><speaker>PATRÓN</speaker><ver />Lo mismo iremos cantando<ver />por esa mar adelante,<ver />a las serenas rogando<ver />y vuestra alteza mandando<ver />que en la mar siempre se cante.</replica>
<acotacion>Este romance se dice representando y después vuelto a cantar por despedida.</acotacion></segmento></texto><colofon>❧ ❧ ❧</colofon></documento>
